Ever since I was a kid growing up in Ogden Utah back in the early 80's, I've been fascinated by the Spanish bullfight. I even searched out books on bullfighting at the Weber County library, where I found and read "Death in the Afternoon" by Ernest Hemingway. I'm probably the only kid in Utah to have ever read that book. Now here we are 40 years later and I still enjoy learning about and keeping up with the bullfights.

April 9, 2021

Llego la primavera al campo


 

Toros de distintas casta


 

Capote de El Zapata



En 1847 se celebra la primera feria de Sevilla


 Enrique Bringas, 

Por primera ocasión en décadas, la tradicional y esperada FERIA DE SEVILLA que debería iniciarse el 26 de abril de este 2020, tuvo que ser suspendida en atención a la grave emergencia sanitaria que se vive en todo el planeta…

Cabe señalar que este magno evento, considerado de interés cultural y turístico a nivel mundial, fue como un cubo de agua helada no solo para los sevillanos, que la viven intensamente, sino para turistas españoles y extranjeros ansiosos de disfrutar de ese ambiente tan andaluz…

De la misma patética forma, quedó cancelada la temporada taurina que tendría como magno escenario el bellísimo coso de la Real Maestranza de caballería de Sevilla…

Por eso, quizá sea pertinente echar un vistazo al pasado y recordar el origen de la emblemática Feria…

Fue el 18 de abril de 1847 cuando se celebró la primera Feria de Sevilla y también su primera corrida de toros...

Sin embargo la historia del acontecimiento se remonta siglos atrás…

Era el año 1254 cuando el Rey Alfonso X, “el Sabio”, hijo de Fernando III el Santo, otorgaba el permiso para la celebración en Sevilla de dos ferias anuales, una de primavera en abril y otra de otoño en San Miguel…

De ambos antecedentes históricos se tenía lejanos recuerdos cuando en 1846, dos sevillanos de adopción, concejales del Ayuntamiento hispalense: el vasco José María Ybarra y el catalán Narciso Bonaplata, se les ocurría la hermosa idea de su restauración…

Tras su propuesta formal y previo estudio por parte de la comisión designada a tal efecto, el Ayuntamiento aprobó el 18 de septiembre de 1846 la celebración de una única feria anual los días 18, 19 y 20 de abril, dejando la de San Miguel “para un después" y evitando la coincidencia en fecha con la de Carmona…

El 5 de marzo de 1847 doña Isabel II estampaba su firma en una Real Orden confirmatoria…
Se señaló para su inauguración el 18 de abril de 1847 y aunque se contaban con pocos días, Sevilla se dispuso a organizar la que sería su "feria nueva"…

Para ello se eligió como sede el Prado de San Sebastián con 19 casetas en las que se comerciaban vinos, aguardientes, carne de cerdo, cecina y otras suculencias culinarias de la cocina hispalense y española, sin olvidar el mercado ganadero, su razón de ser…

Mientras tanto en la plaza de toros se celebró ese 18 de abril de 1847 la primera corrida…

En el cartel figuraron los diestros Juan Lucas Blanco, de Sevilla y Manuel Díaz "Lavi", de Cádiz; ambos estoquearon toros de Francisco Taviel de Andrade y de Francisco Arjona.

Desde ahí la feria de primavera en Sevilla representa una de las citas más importantes del calendario civil… hasta este año en que la grave emergencia sanitaria ha golpeado inmisericordemente a España y el resto del mundo…

Seguramente la siguiente Feria recobrará la tradición y el esplendor que las caracteriza…

¿Sabes cual es el origin del sorteo de los toros?


 Hasta finales del siglo XIX eran los ganaderos los que elegían el orden de los toros.

De aquí viene el dicho “no hay quinto malo” ya que solían dejar para este lugar el toro que, a su juicio, era el mejor. Todo para mantener el interés del público hasta el final del festejo.

Aunque ningún torero alzaba la voz, eran muchos los que recelaban de este sistema.

El simple deseo de lucimiento del ganadero podía llevarles a adjudicar los toros que mejores garantías ofrecían a los mejores toreros. En perjuicio, claro, del torero más novato o menos hábil.
Los partidarios de este sistema defendían que…

- El toro que rompía plaza era el de mejor presentación
- El quinto era uno de los mejores
- El sexto, el más terciado

Así los dos toros mayores serían lidiados por los más veteranos “aliviándose, como es justo, al más moderno”.

Fue Cúchares el primero que, tímidamente, mostró su recelo.

Pero en la tauromaquia de la época resultaba impensable que un torero o las autoridades pudieran elegir los toros de una manera más acertada que el propio ganadero. Se consideraba que era algo que no podía cambiarse.

Todo cambió con Antonio Reverte y Luis Mazzantini. En el ocaso de las carreras de Lagartijo y Frascuelo, ocupaban puestos de máximas figuras. Pero surgió la arrolladora figura de Rafael Guerra. Y consideraban que los ganaderos favorecían a Rafael en la asignación de los toros.

No había ni twitter ni redes, pero no faltaba la polémica en las revistas de la época. Los partidarios de Guerrita decían que…

“Es depresivo para un espada el pedir el sorteo de los toros, pues solo significa preocupación. Estropea y desluce la presentación de la corrida”.

El 1896, en San Sebastián, se realizó el primer sorteo de los toros, por exigencia de Luis Mazzantini. En 1899 tan solo Guerrita y Emilio Bomba eran partidarios del método tradicional. A partir de la retirada de Rafael, el sorteo se empezó a hacer de manera constante y perfectamente reglamentado.

Sobre el sorteo actual: los toros se enlotan por referencias del ganadero, peso, cornamenta, reata... Se suele emparejar el de mayor trapío el más terciado. Anotados los números en un papel, se introducen en un sombrero. Los representantes del espada más antiguo sacan el primero, después el hombre de confianza del segundo y por último, el que cierra cartel.

Diferente es el caso de corridas concurso o de varias ganaderías. En ese caso se tiene en cuenta para la colocación el orden riguroso de antigüedad de las mismas. Aunque recientemente también se han dado casos de corridas sin sorteo, eligiendo cada torero el toro a lidiar.

"EL TANCREDO", suerte taurina relegada al olvido


 En la historia de la multifacética Fiesta Brava existe una suerte poco vista actualmente pese a su indudable espectacularidad, conocida como EL TANCREDO… Consiste en que un torero generalmente vestido de blanco y trepado en un banquillo, esperaba al toro a la salida de los toriles y aguantaba a pie firme las primeras carreras del burel, confiando en que éste solo embiste a lo que se mueve…

Su mérito era ese: permanecer inmutable, totalmente quieto para no provocar la embestida del toro, pues cuando hacía el menor movimiento, venía el percance…

Hay quien recuerda que, en eso de demostrar que el toro únicamente embiste a lo que se mueve, ¡hasta manojos de alfalfa se fijaban al banquillo, para que el cuadrúpedo llegara a agasajarse…!
Se dice que a finales del siglo XIX esta suerte fue creada por un novillero valenciano, Tancredo López, que al no poder figurar en los carteles, desesperadamente recurrió a esta vistosa pero peligrosa maniobra con tal de encauzar su pasión profesional…

Sin embargo, los percances se hicieron frecuentes y dicha suerte fue relegada a espectáculos cómico-taurinos y a últimas fechas es parte del repertorio de los “recortadores” que la completan con vistosa pirueta sobre los lomos del animal…

Este término -<hacer el Tancredo>-, pasó al habla cotidiana cuando se dice de alguien que permanece inmutable ante una situación hostil y es evidencia de que el lenguaje meramente taurino ha pasado a ser parte de las expresiones coloquiales…

por Enrique Bringas